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De Forma y Fondo

Con los Judas no se discute, ellos solos se ahorcan.

Presidente de la JUCOPO debe dar manotazo en la mesa y recordar a los legisladores que son representantes del pueblo, no de intereses personales.

 

 

Viridiana Reyes

 

 

Sin duda alguna, la clase política veracruzana aún no se desintoxica de los vicios de antaño, tras la traición evidente de los neomorenistas, que ahora demuestran su verdadera naturaleza camaleónica, (tal es el caso de los diputados Erick Iván Aguilar López y Maleno Rosales) que han dado la espalda a Veracruz en el seguimiento al relevo del fiscal, resulta evidente que la vieja guardia quiere medir fuerzas con los nuevos actores políticos, los que están comprometidos con la cuarta transformación y la lucha contra la corrupción.

El dinosaurio está hambriento y ahora que se siente en su segundo aire, arremete comprando espacios en prensa para tambalear al diputado que encabeza la Junta de Coordinación Política, pero este último prefirió ser respetuoso de la autonomía de voto y no coaccionarlo.

Juan Javier Gómez Cazarín, confió en la responsabilidad y compromiso de sus compañeros legisladores quienes además de haber prolongado la permanencia de un fiscal cuestionable, ahora buscan desestabilizar la concertación política del congreso local.

Lo cierto es que a Cazarín más que experiencia le faltó dejar salir el carácter, porque una cosa es el respeto a las ideologías y otra muy distinta dejar que le crezcan los enanos, pues es evidente que si fue puesto para coordinar, fue por el poder y la confianza que le confiere no sólo su partido, sino el mismo gobernador.

El hueyapense está a tiempo de dar el manotazo en la mesa y recordarle a los legisladores, que son representantes del pueblo, no de intereses personales ni de un partido, por lo que deberán sumarse en esta cruzada para erradicar de la función pública lo que contamina la paz social.

No se puede sostener en el puesto a un fiscal que parecía no saber contar, pues nunca llevó el record de incidentes violentos, desapariciones forzadas, agresiones a periodistas, violencia de género y toda la cantidad de delitos que a la sombra del yunismo ocurrieron, sin embargo ahora tiene una agilidad mental envidiable para llevarle la cuenta al actual gobierno, que dicho sea de paso, está siendo rebasado por la delincuencia también.

 

El PAN y el PRI dejaron de ser fuerza en las pasadas elecciones, y eso lo debe tener muy en cuenta Cazarín pues si lo que tratan los neomorenistas es medir fuerzas, no hay fuerza para que se midan.

A tiempo dejaron ver sus cartas y eso lo debe aprovechar el líder de la JUCOPO, y de paso demostrar que por algo fue nombrado coordinador, que saque el pecho y meta en cintura a los que creen que aún pueden mantener de rehén al pueblo y negociar su voto en un régimen que está comprometido a no dar continuidad a viejas prácticas como los moches y las canoninjias.

Los diputados no son ciudadanos especiales o de primer nivel, son empleados del pueblo, portavoces del interés colectivo y nunca de sus ambiciones personales.

No es que al líder de la JUCOPO le falte experiencia, todos los “políticos” empezaron así, unos con más mañas, otros con menos.

Lo que Gómez Cazarín está haciendo es medirle el agua a los camotes para ver hasta donde llegan sus correligionarios, y que mejor que desde ahora saquen las uñas para que sepa el Gobernador con quienes se sienta en la mesa, sólo cabe recordar que con los judas no se discute, ellos solo se ahorcan.






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