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Catemaco: La Ruta Náutica

> Un paseo en lancha que nos llevará a conocer las bellezas de este impresionante espejo de agua

Por Sulamita Pólito Marcial

Catemaco, Ver.- Desde el primer momento en que colocas el pie sobre la lancha, para iniciar el recorrido sobre el lago de Catemaco, logras sentirte explorador hacia la ruta de la belleza natural que rodea y se interna sobre el vaso acuífero, conocido también como lacustre, en donde predominan diversas especies.

Con una dimensión de 11 kilómetros de largo por 9 kilómetros de ancho y a 370 metros a nivel del mar, el lago de Catemaco es el quinto más grande de la república mexicana, en el que pueden encontrar diversas especies de peces, aunque el más conocido es la mojarra seguido del robalo.
Este cuerpo lacustre, tiene una salida que alimenta la cascada del Salto de Eyipantla, luego se une al río Papaloapan mismo que atraviesa por Tlacotalpan y desemboca en el mar hacia Alvarado.

En esta ocasión, nos embarcamos en un recorrido en lancha con Juan Luis Nolasco Azamar, lanchero y guía de este viaje quien da a los visitantes una breve explicación en cada zona del lago en la que la embarcación hace escala.

Uno de esos puntos de parada obligatoria para el lanchero es Playa Brava, un lugar en donde la gente visualiza las bellezas propias de la región de los Tuxtlas, como el barro verde mineral que exfolia la piel y aporta nutrientes con elementos tales como calcio, zinc y potasio a quienes se aplican la mascarilla.

Entre los beneficios que aporta a quienes utilizan el barro verde mineral, es que ayuda a desintoxicar el organismo, sirve como desparasitaste natural, e incluso aseguran que ayuda a eliminar células cancerígenas y controlar la diabetes, todo ello es expulsado a través de vías urinarias. También se pueden usar en baños para problemas de asma, artritis e impurezas en la piel.

En Playa Brava, también se encuentra una mujer chamán, quien realiza limpias a costos accesibles con plantas en contra de las malas vibras. Usando albahaca, cordoncillo, mulato, huevos y lociones, la mujer chamán efectúa las limpias espirituales.

Otro de los puntos importantes, que todo turista debe visitar es el Amelo, una especie de estanque que contiene fresca agua cristalina, que baja de entre las piedras que de deslizan desde las montañas, ideal para enjuagar y retirar el barro sin perder las cualidades minerales que aporta a la piel.
Siguiendo con el recorrido, Juan Luis Nolasco Azamar nos lleva al jardín acuático, mismo que se puede visualizar a varios metros, pues está situado a las orillas del lago. Luciendo en su esplendor flores blancas, lirios presuntamente provenientes de Japón, una especie de loto que el lanchero nos dice que significa espiritualidad por su inmaculado aspecto; aunque también las hay de color rojo, azul y amarillo, en el lago de Catemaco la más común es la blanca.

Además uno de los puntos no menos importante es el mini archipiélago, ya que está formado por un pequeño conjunto de tres islas que son: Tanaxpi (la segunda isla más grande con forma de cocodrilo), Tanaxpillo (un poco más pequeña) y Totogoxio.

Desde 1974, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) introdujo macacos, actualmente la población es de 21. Entre ellos solo reina un macho, esto por un control de población que se planificó, ya que de lo contrario, las peleas por las hembras causarían bajas.

A través de los años los macacos han aprendido a nadar y buscar caracoles (tegogolos), para alimentarse, además de que el personal del área de investigación de la UNAM, los visita para alimentarlos y realizarles estudios.

También está la Isla Agaltepec, con tres tipos de suelo, según nos narra Juan Luis Nolasco Azamar, hay una capa de lava conocida como laja, otra de arena roja y roca volcánica, todo producto de la actividad volcánica que afectó a la zona en siglos pasados.

Juan Luis nos muestra los monos aulladores que habitan en esta isla y nos cuenta que antes, cuando no había control, pescadores y lancheros por igual, hacían escala en esta área. Sin embargo, el acceso se restringió gracias a la intervención de personal de la UNAM, debido a que, de apoco, algunos pescadores y lancheros aprovechaban primero a recoger ramas para llevar leña a sus hogares y utilizar en los fogones de sus cocinas tradicionales, pero posteriormente la práctica se volvió más agresiva al punto de practicar la tala.

Nuestro guía afirma que en esa isla aún hay vestigios de una cancha prehispánica de juego de pelota, y que a la orilla, en uno de sus extremos, en el calado de algunas lanchas se puede sentir el roce con partes de muros, que hoy son rastros de asentamientos previos a que se inundara lo que fue un valle y hoy es el lago.

Catemaco, según sus historiadores, recibe su nombre del vocablo Tatemaco que significa lugar de casas quemadas, por lo que algunos infieren que cuando el volcán San Martín hizo erupción, debió quemar con su lava las casas del valle, mismas que quedaron sumergidas cuando se abrió la tierra y brotó el agua que formó el lago. Juan Luis Nolasco afirma que algunos pescadores que bucean para sacar tegogolos (caracoles de agua dulce que son característicos de esta laguna), han relatado que se aprecian en las partes más profundas, restos de muros, probablemente de antiguas construcciones, pertenecientes a asentamientos prehispánicos.

Lo cierto es que el lago encierra misticismo, encanto y belleza natural, es un gran espejo de agua que refleja las montañas, las islas y el verde de la selva que rodea su extensión lacustre, por ello Juan Luis Nolasco Azamar dice que, cada viaje en lancha es distinto aunque se recorra la misma ruta, pues siempre se observan a detalle otras cosas que no se ven en el primer recorrido, pues hay mucho que ver, desde aves, monos, vegetación y algún misterio oculto entre las aguas.

Además, el lanchero y guía afirma que existen varios recorridos por distintas rutas, para que el visitante recurrente no haga siempre el mismo viaje, pues aunque se naveguen las mismas aguas y se parta de la misma orilla, hay muchos rincones, islotes y puntos de interés para conocer y redescubrir el lago en cada visita.

Finalmente Juan Luis Nolasco Azamar invitó al turismo a acercarse al club náutico que ofrece el servicio de recorridos turísticos, pues Catemaco tiene mucho por ofrecer al turismo y los precios son accesibles, con lancheros certificados, embarcaciones seguras y chalecos salvavidas para cada pasajero de los recorridos colectivos.






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