Menú principal

A los 98 años fallece Don Antonio Azuela, guardián de la biodiversidad de los Tuxtlas

 

Nacido en la ciudad de México, tuxtleco por elección, fundó el vivero “El Maduro” en Tebanca, desde donde rescató varias especies endémicas de la selva de los Tuxtlas.

Por Edgar Pucheta. Fotos: Sulamita Pólito Marcial
Nacido en la ciudad de México, en 1918 en el barrio de Santiago, José Antonio Azuela Rivera, eligió Los Tuxtlas como lugar de origen y en la selva tuxtleca finalmente terminó su vida, esa vida dedicada a conservar plantas y árboles endémicos, y a devolver el esplendor del enorme macizo verde que ha sido reducido con el paso de los años con el crecimiento de la ganadería y la explosión demográfica.

A las 4 de la mañana de este jueves 14 de septiembre, Don Toño partió en un viaje a la semilla, y con su labor conservacionista, al dejarnos se vuelve inmortal.

Su contribución al combate contra el cambio climático, es el legado que deja agradecido para la biósfera de los Tuxtlas, donde fundó un vivero al que llamó “El Maduro”, en la comunidad de Tebanca, municipio de Catemaco. Ahí se dedicó a sembrar las especies nativas afectadas por la devastación humana, para evitar que se extinguieran.

Contador de profesión, era botánico y guardián de la naturaleza por vocación, pues nunca ocultó su gusto por ayudar a restablecer o preservar los ecosistemas propios de cada región.

Hijo de Mariano Azuela González, novelista que narró de manera única la revolución mexicana, en su obra más significativa, “Los de Abajo”, don Toño, como era cariñosamente conocido, era contador público egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, y siendo muy joven visitó tierras veracruzanas sólo para quedarse enamorado de la selva de los Tuxtlas donde se preocupó por rescatar las especies nativas de plantas y árboles. Siempre destacó que introducir especies exóticas dañaba el equilibrio ecológico de la región, y es que era un taxonomista nato en cuestiones botánicas.

Con su proyecto fomentó la creación de arboretos, incluso fue reconocido por su aportación a la biodiversidad y conservación natural por autoridades académicas, lo mismo que por gobernantes y asociaciones civiles.

A los 98 años de edad y radicando en los Tuxtlas desde 1943, don José Antonio Azuela Rivera seguía teniendo la franca sonrisa que lo caracterizaba y una lucidez envidiable. En 2014 recibió un homenaje por parte del ayuntamiento de San Andrés Tuxtla, por su incansable labor a favor de la preservación de los recursos naturales.

Nunca se consideró a sí mismo un activista o ecologista, sin embargo describía su vocación preservadora de la naturaleza como un acto de “conservar lo que significa la vida”.

Su obra fue y seguramente seguirá siendo ejemplo para la población tuxtleca, a quienes no sólo concientizó sino que enseñó a amar a su selva y a conocer más de sus especies vegetales y arbóreas. Llegó a asesorar a equipos de más de cien personas que colaboraron con él en el mantenimiento de 200 manantiales de la región, y sus acciones inspiraron al programa gubernamental ABC (Agua, Bosques y Cuencas), que se implementó en Veracruz entre el 2005 y el 2010.

Don Toño deja huella en los Tuxtlas, con la humildad que le caracterizo siempre, será enterrado en Tebanca, lugar donde por décadas vivió sembrando semillas en su propiedad, el vivero “El Maduro”,  para, como decía él, “devolverle a la selva lo que la humanidad le ha ido quitando”, a lo largo de los últimos siglos. Descanse en paz.

Visita nuestra página de Facebook Informantes en Red






Deja una respuesta

Your email address will not be published. Required fields are marked as *

*