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Carlos Rodríguez Elías: Requiem desde la selva

Carlos Rodríguez Elías_El Caco_Nanciyaga 0001IR> Dejó Nanciyaga como un legado tal, que hablar de su vida, es el mejor referente para entender la importancia de su muerte.

Por Edgar Pucheta

Ayer la lluvia en los Tuxtlas cayó como llanto en la selva, un hijo pródigo de estas tierras partió, con el mes de septiembre, discreto como siempre fue, partió. Dejó tras de sí un legado que indiscutiblemente, con sus matices y claroscuros, siempre será un mayor motivo para que cuando se hable de Carlos Rodríguez Elías, “El Caco”, se hable más de su vida, que de su muerte.

En 1986, la compañía “El Águila “ya había devastado casi todo un cerro en Balzapote, municipio de San Andrés Tuxtla, las graveras en el corredor selvático del municipio de Catemaco, era el nuevo oro para los empresarios sin conciencia ecológica”.

Sueños de selva.

A contracorriente, el Médico Veterinario Zootecnista, Carlos Rodríguez Elías, compró ese año, 4 hectáreas que pudieron haber sido un próspero rancho ganadero con una privilegiada ubicación, colindante al sistema lagunar de Catemaco. No obstante, fue visionario, estructuró un ambicioso proyecto que en aquel entonces a cualquiera le hubiera parecido difícil de consolidar. Ahí, en medio de los desarrollos de la minería pétrea, la creciente contaminación de los drenajes vertidos a la laguna, el avance de la modernidad enemiga de la naturaleza, y todas las apuestas en contra, nació Nanciyaga.

Nanciyaga_Biosfera de Los Tuxtlas_Veracruz 00017IR

Nanciyaga significa en náhuatl “al final de los árboles del nance”, quizá “El Caco” escogió ese nombre por la abundancia de los “nanches”, árboles de frutos amarillos que en la región se comen al natural, en dulce o en conserva. Lo cierto es que con el tiempo, su significado ha sido otro, para muchos ha sido musa de sueños, referente para proyectos sustentables de conservación, desarrollos ecoturísticos e incluso ha inspirado canciones con el mismo nombre, como la que interpreta el grupo de rock mexicano “La Castañeda”, con la participación de Óscar Chávez, gran músico folklorista y actor mexicano.

El Caco.
El periodista Rodolfo Soler Valencia comenta que “El Caco” siempre fue audaz para emprender proyectos. Recuerda que fue mecenas de un impreso periodístico que tuvo pocos meses de circulación, pero la vivencia, la sigue recordando con gran afecto.

“Parece que lo veo, iniciamos un periódico que duró pocos meses en circulación, él le puso “El Planeta”, prácticamente nos robamos a los linotipistas del periódico Eyiplata y el Diario de los Tuxtlas, Caco fue único, cuando compró el rancho todos decíamos que era un loco, porque eso (el rancho) estaba abandonado a su suerte (…), sin un duda caco fue el principal impulsor del turismo en los Tuxtlas a nivel internacional, específicamente en Catemaco; recuerdo cuando feliz me contó que Sean Connery filmaría ahí “El Curandero de la Selva”, luego me dijo que era ‘medio mamón’; corrí muchas parrandas en Xalapa con él, recuerdo que un día me dijo, ‘yo deje de tomar y no porque quisiera, sino porque las pinches crudas me mataban, es tan bonito andar pedo’, que descanse en paz, ya lo alcanzaremos y con San Pedro la agarraremos”, dice Fito Soler.

Nanciyaga.
El Caco se hizo leyenda con Nanciyaga, así que no es de extrañarse que Nanciyaga tenga su propia leyenda. Actualmente, Reserva Ecológica, refugio natural, un ‘cacho de selva’ bien cuidado.

Recorrido en Nanciyaga 0001IR

Famosa por su misticismo, sus brujos, el chamanismo, su barro con propiedades medicinales y su agua mineral, así es el sueño que construyó Carlos Rodríguez Elías.

Antes de que este rincón en medio de la selva se abriera al público, una historia habitó sus tierras y sus aguas también. Cuentan que una princesa de una isla vecina, acostumbraba hasta el arroyo para aprovechar el lodo del nacimiento, con él se embellecía, era el secreto de su lozano cutis y su radiante juventud.

A principios de los años ochenta, en el siglo pasado, el terreno fue parte de un rancho ganadero, pero con importantes restos forestales, los cuales para 1986, “El Caco” vio con todo el potencial para cambiar el uso de ese suelo y destinarlo a la conservación forestal sustentable, por supuesto que imaginó que habría ganancias si se explotaba responsablemente abriéndolo al turismo, pero a cualquiera en la época le habría parecido una pérdida de tiempo y una riesgosa inversión.

Estatua Nanciyaga 0003IR

Inquieto, tocó puertas, consiguió apoyo, respaldo gubernamental y permisos, “El Caco” era como un encantador de serpientes, un fuerte apretón de manos y una sonrisa franca y amplia, hacían que cualquiera confiara en sus proyectos. Sabía cómo convencer, no por nada el mismo Gobernador Javier Duarte, decidiría abrir desde ahí las puertas de la zona de los Tuxtla, cuando fue candidato. Ahí anunció que este sería el sexenio detonante para la región, los alcances de ese anuncio son otra historia, que no tiene cabida en este espacio, pero lo cierto es que Carlos Rodríguez Elías había conquistado los Tuxtlas, siendo profeta en su tierra.

La Reserva.
Fue en 1995 cuando fue declarada oficialmente Reserva Natural, pero antes, Nanciyaga ya estaba en la mira del mundo. En 1992, el actor escocés, Sean Connery, protagonizaría la cinta “Medicine Man”, conocida en parte de Latinoamérica como “El Curandero de la Selva”, este filme se rodó ahí, y pese a las escenas de ecocidio, en Nanciyaga no cayó ni un árbol lastimado por el fuego o la voraz motosierra. La producción del filme tuvo que construir réplicas de árboles en fibra de vidrio para simular la devastación, y pese a que la crítica especializada no recibió muy bien la película, el alcance comercial que tuvo fue benéfico para sembrar la semilla de la conciencia ecológica.

Choza en el agua Nanciyaga 0001IR

Tal fue la proyección internacional de Nanciyaga, que en 1997, Le Rocher des Aigles, colectivo que se dedica al cuidado y conservación de aves rapaces, adquirieron 5 hectáreas vecinas al complejo fundado por Carlos Rodríguez Elías, siguiendo el ejemplo de la reserva natural.

Al año siguiente, en 1998, Nanciyaga ingresó al área comprendida dentro de la Reserva Biosfera de Los Tuxtlas y en 2006, otro filme de grandes dimensiones, tuvo locaciones en la reserva. Fue el australiano, Mel Gibson, quien filmó “Apocalypto” en las inmediaciones de esta zona.

El legado.
El Caco no se fue, se quedó en un pedazo de selva, al pie de la Laguna de Catemaco. Su figura estará en el reflejo de ese gran espejo de agua, oculta entre los mangles, usando los apixes a falta de su sombrero de ala ancha. Subirá en el humo de un buen tabaco hecho a mano por artesanos tuxtlecos, y bajará con las lluvias para seguir procurando la flora endémica, para seguir refrescando a la fauna silvestre de su querido Nanciyaga.

Carlos Rodríguez Elías nos deja Nanciyaga como orgullo tuxtleco y se lleva un pedazo del corazón de todos los que conocemos sus aguas minerales, los que nos hemos llenado el rostro con su lodo. Él ya cruzó el puente colgante hacia la eternidad, contento de haber podido proteger un reducto de la naturaleza. Nanciyaga pudo ser gracias al Caco, sin él, hoy estaría escribiendo acerca de un rancho ganadero, en medio de una zona que debió ser cuidada y rescatada del terrible crecimiento poblacional, que no respeta árbol ni animal alguno. Réquiem por El Caco.

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2 Comentarios a Carlos Rodríguez Elías: Requiem desde la selva

  1. Patricia Escalante dice:

    Faltó mencionar la película de Chico Méndez

  2. Carlos E. López Miranda dice:

    Aún no habiendo tenido el gusto de conocerlo y tratarlo personalmente, conocí a “Caco”
    a través de los comentarios y relatos de sus familiares. En verdad creo que fue un buen hombre, emprendedor, visionario, generoso y buen amigo, que será recordado por todos aquellos que lo conocieron y compartieron tantos y tan variados momentos de su vida. !! Descansa en paz Caco !!

    Un gran abrazo y mi más sentido pésame a sus familiares y amigos.

    Carlos E. López Miranda.

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